Amanecí amargosa, pero no amargosa a secas, no amargosa que se le pasa lo amargada después de desayunar, no señor, mi amarguez va más allá de la delgada barda que separa mi acojedora casa de los reguetoneros departamentos que tienen vista a mi patio y a mi recámara. Sabemos hasta el cansancio, sobre mi repudio al regueton [tanto es mi odio que lo escribiré como se me hinche el ombligo] y mi animadversión a mis vecinas gordas y feas que se empeñan en creerse cantantes profesionales y se ponen a balbucear canciones pendejas de Daddy Yankee y su puta madre. Mi amarguez hoy ha llegado al punto de infectar mi paciencia y sacarme ronchas en la tolerancia al prójimo. Es por eso, que de la manera más atenta les informo que en noviembre es mi cumpleaños. Seguro preguntaran: ¿y eso a mi qué? Pues sencillamente, les comunico que con gusto estoy aceptando regalos adelantados pero de preferencia que sean esto o esto . Estoy dispuesta a retacarles de diábolos, sus grasientas lonjas con tal de: no d...
Alguna vez alguien me dijo que soy agridulce... talvés haya tenido razón...