Alguna vez en esos sueños de infancia, una amiga y yo planeábamos tener hijos... yo tendría un niño y se llamaría Romeo y ella tendría una niña y se llamaría Julieta [claro que en ese entonces no estábamos conscientes de que la genética suele jugar con las características físicas del humanito que nacerá, pero aun así estábamos decididas a tener a nuestros hijos en ese orden]. Los haríamos crecer juntos para poder consumar esa historia de amor al mero estilo del escritor inglés pero omitiendo el odio entre las familias y los suicidios de los protagonistas. Pasaron los años y mi amiga y yo dejamos de tener contacto [bueno, solo nos hablamos por teléfono] y por lo tanto, ese sueño infantil pasó a ser nada más que una anécdota que podremos contarles a nuestros nietos. Sin embargo, el día que me puse a recordar ese "acuerdo", no pude evitar sonreír y pensar en la inocencia de nuestros pensamientos durante la infancia acerca de ese tema que a algunos nos parece tan irreal co...
Alguna vez alguien me dijo que soy agridulce... talvés haya tenido razón...