¡Es que están cabronas las condenadas! Vaya, entiendo que eso de estar aplastada en una silla incomoda dentro de un cuarto de dos por dos y todavía, viendo personas feas [en su mayoría, pues; no nos hagamos los "¡pinche LauRa loca, yo estoy guapísim@!"] pasar a pedirles boletos del metro o recargas de tarjetas, es innegablemente espantoso, pero ¡coño, qué no pueden ser un poco más amables? Todavía de que les pagan por hacer un trabajo que cualquier hijodevecina con tres dedos de frente puede hacer, ponen jetas, avientan el cambio y te contestan como si les estuvieras pagando un boleto del metro que les debes desde hace 40 años y con ese dinero, no habían podido darle de comer al hijo leproso, al marido huevón y al sobrino encarcelado ¡pinches viejas! Aunque, aclaro, que una de cada millón, es la mar de amabilidad y hasta sonríe... pero esas sólo se dejan ver una vez en la vida [a mi ya me tocó ¿y a usted?]. Hoy, cuando regresaba a mi casa, mi querida tarjeta sólo tenía $1.00 ...
Comentarios
jajajaja
asi si me gustaría ir a la escuela
jajaja
se pasaron de lanza con lo de la mantarraya.
JAJAJA
Ahoro todo cobra sentido!!!
XD
Sin esos momentos la vida seria horrible.
Saludos
e.
ja..
bueno
supongo que debí haber estado ahí x_X
ps: soy Renata no sé por qué no quiere entrar a mi cuenta para firmar :s