Resulta que desde que salí de Unitec, me llaman una vez al mes para saber como estoy, si he comido bien, si soy feliz en mi nueva escuela y si quiero regresar a pagar las perlas de la vírgen por estudiar rodeada de simios en playeras rosas y perros antidrogas en vez de pagar 25 centavos anuales y estudiar rodeada de radicales, rojillos junkies y maestros albureros. Este mes no fue la excepción: Plácidamente, jubaga Scrabble en línea, cuando sonó el teléfono y hasta me hizo brincar del pinche susto. Me levanté en chinga a contestar a pesar de que era mi turno y mi tiempo se consumía, así que corrí a buscar el inalámbrico. Contesté amablemente y una voz femenina preguntó por mí: LauRa: ¿De parte de quién? Mamá Unitec: Mira, hablamos de Unitec y blah blah blah LauRa: No quiero ser grosera, pero ya van 20 mil millones de veces que les digo que no quiero regresar, que soy feliz en una escuela olor a mota, pájaros cagones en todos los árboles y pastos donde echarme a dormir como vaca y ...
Alguna vez alguien me dijo que soy agridulce... talvés haya tenido razón...