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Mostrando las entradas con la etiqueta mis achaques

¡No manches, casi me mueroooooo!

Trabajaba yo cual oficinista responsable que soy cuando así nomás, de repente y sin previo aviso ¡pufff! vi todo negro, como si me hubieran bendado los ojos y empecé a sentir que me mareaba y que el alma que, con tanto cariño cuido y alimento con pan y quesito, abandonaba la carne que algún día se comerán los gusanos [aunque preferiría que terminase quemada y las cenizas esparcidas en algún lugar significativo]. Así de la asuencia de existencia, sentía que me moría e inmediatamente corrí con el adulto de confianza que tenía más cerca y le dije: "¡Tío me siento mal, me está cargando la mierda! [sic]" y gracias a su pericia y habilidad, evitó que cayera desmayada haciéndome caminar a lo largo y ancho del patio del edificio y comprándome una nutritiva Coca porque, cual mexicanos que somos, sabemos que la Coca puede ser tan eficiente para curar cualquier enfermedad, aliviar las penas que el pan no puede y limpiar inodoros. Llegando a mi casa [y vaya que nunca había deseado tanto ...

Post 1 2 3 y de cuánto me molestan las inyecciones

Y dirá usted: ¿esta pendeja de qué se queja si tiene perforaciones? Pero entienda que no es lo mismo sentir como una "aguja" te atraviesa la piel [o la lengua] a sentir como un pinche aguja mete noséquetantasmadres a tu cuerpo. Además, creo que todos coincidimos en que es nada placentera una vacuna aplicada por alguna enfermera del IMSS, desas que tienen cara de bulldog con estreñimiento, jugando dardos y usando tu brazo [o nalgas] de diana. Cuando iba en la primaria, sufría las de Caín porque siempre fui una mocosa [literalmente] que se enfermaba de amigdalitis cada 15 días y me tenían que vacunar diario y si a esa aberración de la vida, le sumamos las pedorras campañas de vacunación que visitan las escuelas y yo sin tener a quien apretarle la mano para demostrar mis sufrimiento, pues peor. En una de esas, me tocó una vacuna que era vía intramuscular [dícese: en mi rozagante trasero] y ahí estaba yo, una párvula de 10 años, formadita esperando mi turno para convertirme en al...

¡Ah qué su pu!

Yo me pregunto ¿en qué momento de la existencia del ser humano, diosito y la evolución nos dejaron de querer y nos pusieron meñiques en los pies? Vaya, si nos hubieran dejado la cola hubiera estado chévere y me la hubiera pasado jugando todo el día con ella, pero ¿por qué meñiques en las patas? ¿qué no saben que no sirven para una chingada más que para golpearlo con las orillitas de los muebles cuando una anda descalza por SU casa y hacernos sacar nuestro repertorio de groserías y mentadas de madre en contra del karma y de nuestra pendejez mientras toda la pinche pata punza de dolor? ¡Me lleva la chingada! Por culpa del putazo que me acomodé en el meñique del pie derecho, ya se me olvidó el maravilloso post que iba a poner y preferí despotricar en contra de mis dedos. Lo peor, es que cuando recuerde que pendejada iba a escribir, ya habrá pasado de moda y no valdrá la pena leer. ¡Te odio karmaaaaaaaaaaa!

Resucité de entre los muertos por gastritis

¡Ah! Dolor en todas y cada una de mis extremidades, me sentía como el tío de Vaca y Pollito [el que no tiene huesos] y andaba arrastrándome hasta para ir al baño y justo cuando todo parecía estar en su lugar y yo tan aliviada ¡tooooooooma! ¡Gastritis! A mis 21 pinchurrientas primaveras tengo que buscar Genoprazolparalagastritis porque nomás me tomo mi café mañanero obligatorio y el día ya valió madres porque me la paso quejándome y mentando madres a diestra y siniestra. Aunque por otro lado, ese no es pretexto suficiente para no escribir nada más que un títulodeblog bastante pedorro y la verdad es que no he escrito porque no ha pasado nada interesante ¡Absolutamente nada! Yo esperaba que, hoy que empezaron mis clases de francés, pasara algo entretenido, algo digno de ser escrito en este blog, algo que marcase mi vida, algo como ganarme los Melate, algo como encontrar al amors de mi vida en mi salón, algo como caerme y hacer el ridículo [como siempre me pasa en las escuelas a las que as...