Ir al contenido principal

Siempre me pregunté qué me falta...

y ahora entiendo: cercanía ¡Eso es lo que me faltó! Pero como ya fue, ahora no me falta nada y me quedo en el limbo de los abandonados. Amén.

Comentarios

tita♥amor dijo…
:(
pa' delante!
Anónimo dijo…
Nu mames...fucking!!! cercanía ahora entiendo eso...que dices snif snif!!!...pero ya habrá alguien que si este cerca de tí trankis!!!
RoCKoLiTa dijo…
Holaa!! Chales no entendí tu post, pero creo que estoy en la misma postura de ver lo que me faltó en la relación o lo que pude haber hecho pero como dices, ya pasó y pues ya no puedes regresar el tiempo. En fin, cuenta con mi apoyo :D
Anónimo dijo…
Mejor solo que mal acompañado jajaja no se si aplique pero bueno... Saluditos!!!

Entradas más populares de este blog

Entrada 164 según Blogger y La Última Entrada según Yo

Se acabó SouR GirL oficialmente porque ya he abierto un nuevo blog aunque éste quedará abierto para futuras referencias o nomás porque soy nenita y no puedo deshacerme de él así nomás como tirar a la basura un clinex [sic] lleno de mocos. Para ir al nuevo bló, píquenle aquí . Si usted no desea ir al nuevo bló, pues entonces quédese ahí sentado mirando el monitor hasta que esta pantalla desaparezca. Gracias.

Las taquilleras del metro deberían desayunar, comer y cenar All-Bran

¡Es que están cabronas las condenadas! Vaya, entiendo que eso de estar aplastada en una silla incomoda dentro de un cuarto de dos por dos y todavía, viendo personas feas [en su mayoría, pues; no nos hagamos los "¡pinche LauRa loca, yo estoy guapísim@!"] pasar a pedirles boletos del metro o recargas de tarjetas, es innegablemente espantoso, pero ¡coño, qué no pueden ser un poco más amables? Todavía de que les pagan por hacer un trabajo que cualquier hijodevecina con tres dedos de frente puede hacer, ponen jetas, avientan el cambio y te contestan como si les estuvieras pagando un boleto del metro que les debes desde hace 40 años y con ese dinero, no habían podido darle de comer al hijo leproso, al marido huevón y al sobrino encarcelado ¡pinches viejas! Aunque, aclaro, que una de cada millón, es la mar de amabilidad y hasta sonríe... pero esas sólo se dejan ver una vez en la vida [a mi ya me tocó ¿y a usted?]. Hoy, cuando regresaba a mi casa, mi querida tarjeta sólo tenía $1.00 ...

¿Qué qué?

A unos cuantos días de mi cumpleaños 23, he decidido cerrar este burdel para abrir un nuevo blog: Empezaré desde cero desde el próximo miércoles. Si alguien gusta dejar los últimos comentarios, mentadas de madre, declaraciones de amor, declaraciones de odio, extorsiones, spam y demás cosas ¡venga de ahí! antes de que esto sea clausurado para siempre. [Disyuntiva: ¿Deberé borrar todas las entradas o guardarlas nomás para conservar mi tradición melancólca de recolectar piezas de mi pasado rasposo e incómodo?]